Suicidarse por amor en Gaza

Un hombre ha intentado suicidarse esta tarde en Gaza y lo ha hecho de una forma llamativa: subiéndose a una antena de comunicaciones cercana a la Universidad de Al-Azhar. Así, todos vecinos, viandantes, periodistas y policía han sido testigos de la mise en scène de una muerte voluntaria, de un suicidio.

“El hombre gritaba que quería casarse pero es pobre”, afirma una periodista del New York Times que estaba ahí en ese momento.

En la página web de la Agencia de Noticias palestina Ma’an indican que se trata de un funcionario de la Autoridad Palestina que ha dejado de cobrar su salario. Sin salario no puede casarse. Imposible casarse en Gaza sin tener un sueldo porque hay que: pagar la dote de la prometida (el maher), pagar la fiesta, los vestidos, la comida… son tres días completos de boda según marca la tradición.

Pero lo más complicado de todo esto es pagar la dote. Convencer al padre de la novia desembolsando una cantidad de dinero que gira entorno a los 4.000 euros. Puede ser menos y también mucho más.

Cada mañana, cuando enciendo la radio, oigo anuncios publicitarios que ofrecen las mejores gangas para esos tres días de matrimonio. “Incluye gratis un regalo para los novios”… “Con 500 sillas para los invitados y música [enlatada] en directo”…
Y el pago a plazos, sin necesidad de presentar aval, ni de tener cuenta bancaria.

El dinero lo es todo cuando se quiere avanzar en la vida de este modo, formando una familia, siendo Alguien. Porque la sociedad te obliga a que así sea. Y, sinceramente, muchos y muchas jóvenes en la franja de Gaza ven el matrimonio como una forma de buscar la felicidad en esta situación de duro bloqueo israelí. Aquí la única escapatoria es el Amor.

 

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Gaza, enfermada

“En Gaza, la gente ha llegado a una fase en la cual no son capaces de expresar nada y se muere. De repente. Cada dos días oímos noticias sobre un joven muerto, en la flor de la vida, sin enfermedades ni síntomas. Pero nos olvidamos de la gran enfermedad que se llama ‘Gaza’ y que llena a la persona que la padece de dolor y una gran tristeza”.

Este es el post que acabo de leer en la cuenta de un gazatí que vive en Gaza, por supuesto. Los que están fuera lo están porque, seguramente, han sabido escapar de dicha enfermedad a tiempo. Se lo debemos perdonar.

Mientras todo el mundo habla del caprichoso #BlackMonday, en la franja los jóvenes se ven abocados a un #futuro_negro, no un lunes, un futuro.

Como dice el post, cada dos días nos llegan noticias de un joven muerto. Él no menciona la palabra ‘suicidio’ pero lo más probable es que se refiera a eso. La semana pasada, un hombre se quitó la vida en la zona central de la franja. Noticias como ésta aparecen en las portadas de agencias de noticias palestinas cada mucho y no siempre que sucede, porque la familia no quiere que se haga público.

O, en cambio, puede ser que lo que quiera señalar es que cada dos días un joven muere de repente porque se le ha parado el corazón, le ha dado una trombosis… Eso ocurre en Gaza, y cada vez más. Casi nunca hay explicaciones o razones de índole médico para la familia que, al final, dirá que ese ha sido su destino.

También cabría hacer otra lectura, situada en el contexto de la actual escalada de violencia, de choques y enfrentamientos diarios entre jóvenes palestinos y soldados israelíes. Ir a la Línea Verde a manifestarse es un suicidio, pero los jóvenes van y mueren disparados.

“No sé más cómo podéis pedir a la gente que viva mientras vosotros les ofrecéis todas las razones para morir”… finaliza el post.

En Gaza, todo el mundo se enfrenta al bloqueo y la ocupación con resiliencia, pero también se sufre la división política interna que es como poner todos tus ahorros en una cuenta y que al final te los roben.  Es desesperante.

Drones israelíes y ejecuciones selectivas en Gaza.

Recuerdo los primeros muertos que vi en Gaza en la última operación militar israelí del verano pasado. Los primeros muertos que vi en el mismo lugar de ser asesinados por un dron israelí.

Eran 3 miembros de una milicia palestina y estaban carbonizándose. Habían muerto por el impacto del misil, o al menos eso quise pensar (mejor que quemarse vivo), pero todavía se podía apreciar la expresión de su cara, con la cabeza hacia atrás, y la boca abierta. Uno de ellos, el conductor, no tenía cabeza, pero tenía los brazos sujetos al volante.

AsesinatoSelectivoGaza

Foto del asesinato selectivo. La menos escabrosa. (Isabel Pérez)

El misil del dron les cayó encima cuando estábamos en el coche (mi equipo y yo) a 500 metros. Veníamos del Hospital Europeo donde habíamos esperado horas para ver si, finalmente, los israelíes habían dejado evacuar a los palestinos de Khuza’a. Pero nos tuvimos que volver cuando nos avisaron de que las ambulancias no podían entrar a esa zona debido al intenso bombardeo.

Tras ver el impacto y el humo posterior, paramos y bajamos apresuradamente del vehículo,

Unos vecinos llegaban ya al lugar del bombardeo. Había incluso dos niños a los que nadie había visto en medio de tanto caos, crispación por buscar agua y apagar el fuego, y el humo negro con olor a carne chamuscada. El niño mayor, de unos 9 años, estaba boquiabierto mirando a los muertos, sin pestañear. El más pequeño miraba, le apretaba la mano y luego se escondía detrás del mayor.

A mí también me costó reaccionar y tardé unos minutos en gritarles ‘¡Marchaos a casa ahora mismo!’. Y, por primera vez desde que estoy en la Franja, dos niños me hicieron caso. El mayor se había quedado casi petrificado y no parecía moverse. ‘Yallah, a casa, rápido habibi’. (Un poco de cariño, son niños y están conmocionados). Y se marcharon.

Por aquel entonces, los bombardeos comenzaban a ser más y más intesos y las ejecuciones selectivas, esto es, lo que acabábamos de presenciar, eran contínuas. Aunque su selectividad falla. Falla en el momento en el que mata a personas que están alrededor de las que se quiere “eliminar”.

Ese día, al lado del coche bombardeado, tirado en el suelo, yacía muerto un vecino del lugar.

Este tipo de asesinatos selectivos, al realizarse en espacios fuera del campo militar de la milicia, resultan muy peligrosos para la población civil. ¿Cuántas veces hemos tenido niños, o adultos, muertos en estos ataques que se hacen en, por ejemplo, tiendas o mercados? Muchas. ¿Cuántas ejecuciones selectivas ha habido en campos de entrenamiento militares palestinos? Muy pocas.

Y estos aparatos, los drones, siguen volando sobre nosotros en la Franja de Gaza. Después de 50 días de bombardeos. Después de un cese al fuego seguimos viviendo con estos aparatos-espías que también pueden atacar.

No os podéis imaginar la intranquilidad que provoca tener que caminar, a oscuras porque no hay electricidad, mientras escuchas el motor del dron encima de ti. Ahora, además, nos recuerdan a los muertos, a los que mataron dejando un boquete en el suelo (si el misil impacta en el suelo) no mayor de 15 centímetros de diámetro. Esa es la huella de un asesinato “selectivo” israelí.

No fueron 17 los periodistas muertos en Gaza.

Como todas y todos habréis ya leído, la Operación militar israelí ‘Margen Protector’ contra la Franja de Gaza, de julio y agosto de 2014, terminó con la vida de 17 profesionales de la Comunicación. Sin embargo, para el centro general israelí ‘Meir Amit de información sobre inteligencia y terrorismo’ no fueron 17.

Según la “examinación” realizada por este centro, los palestinos “intentan ocultar la identidad” de los comunicadores muertos durante dicha operación militar. Es grave leer cómo, en todo momento, el centro busca justificar la muerte de seres humanos en Gaza sin ni siquiera dar pruebas (como centro de investigación que es) de que los muertos son “activistas de Hamas o de la Yihad Islámica”. [Fijaros cómo también la narrativa sionista intenta ensuciar siempre la palabra ‘activista’ involucrándola con acciones de los grupos armados palestinos].

El centro enfoca sus percepciones en dos parámetros: el cómo murieron y el dónde murieron, y utiliza dicha información para reducir cualquier responsabilidad israelí de ataques contra la población civil palestina. O, lo que es peor, la usa para justificar el asesinato de periodistas porque trabajan en medios afines a uno u otro movimiento palestino. En la realidad, muchos periodistas de estos medios ni siquiera comparten la visión de dichos movimientos.

CÓMO MURIERON

1. El centro afirma que 2 de los muertos eran “dos activistas terroristas militares, en uniformes y portando armas, que cumplían con tareas de información en las unidades militares de Hamás y de la Yihada Islámica en Palestina”. El centro, además, incluye una fotografía de uno de ellos vestido de uniforme militar y añade la fuente.

— Estoy de acuerdo, eliminemos a estos dos uniformados, caídos en combate de la lista. Quedarían 15 comunicadores muertos.

2. El centro indica que 3 eran “activistas” de las Brigadas Ezz Ad Din al Qassam y 1 de la Yihada Islámica en Palestina “que paralelamente cumplían con funciones periodísticas/ de comunicación para los medios identificados con Hamás y la Yihada Islámica en Palestina y/o para los medios de comunicación locales de Gaza”.

Esos 4 periodistas murieron como civiles, y se dedicaban a la Comunicación, no murieron como militares o miembros de un grupo armado palestino. Sus afinidades políticas no justifican su muerte. Además, no nos ofrecen muestras contundentes de que se dediquen a lanzar cohetes.

3. El centro apunta que 2 de los nombrados en la lista de periodistas muertos “eran dos civiles de los medios de comunicación, que no eran activistas militares de las organizaciones terroristas, pero trabajaban al servicio del canal de televisión al Aqsa de Hamás y para el periódico al Reesala de Hamás.”

— Según esta base, la muerte de una periodista como yo, del canal iraní HispanTV- Nexo Latino, estaría totalmente justificada. Al igual que lo estaría la muerte de, por ejemplo, un periodista de Al-Arabiya (medio afín a Arabia Saudí) en estos momentos en Yemen por un ataque hutí.

DÓNDE MURIERON

Al igual que el cómo, el dónde es una herramienta más para desviar la atención y que, al leer su “examinación”, pensemos que las personas asesinadas en bombardeos estaban “en el lugar equivocado y en el momento equivocado” [cita tomada de lo que oí a un periodista de la ABC estadounidense].

El centro señala dos puntos:

1. Que los periodistas muertos estaban en sus casas en el momento del bombardeo, por lo que no cabe decir que hubo 17 periodistas muertos en su última operación.

2. Que los dos periodistas que murieron al cubrir los trabajos del equipo gazatí de desactivación de restos de explosivos y bombas israelíes “no murieron por Tzáhal”. Dicen que ellos dos no murieron como consecuencia de un ataque del Ejército de Israel. Y yo me pregunto, ¿quién lanzó entonces lo que estaban intentando desactivar? En la Franja de Gaza existen todavía miles de bombas lanzadas por Israel sin explotar. Un peligro para todos, niños, mujeres, hombres y ancianos.

CONCLUSIÓN

Mi conclusión es que nosotros – los que creemos en la justicia del pueblo palestino, los que pensamos que las operaciones israelíes son un uso abusivo de una fuerza militar muchísimo más poderosa que las milicias armadas palestinas- también deberíamos ser más rigurosos.

Fueron 15 periodistas muertos porque, de los 17, dos se dedicaban a la ‘Militar Media’ y estaban en esos momentos librando una batalla entre el Ejército israelí y las milicias palestinas. En el caso de uno de ellos, según indica el centro, se encontraba en la batalla de Shija’ayyah.

Así que hemos perdido a 15 comunicadores, 15 periodistas que estaban en la Franja de Gaza durante la devastadora operación Margen Protector, y a más de 1.500 civiles palestinos.

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Come en casa de un judío, duerme en casa de un cristiano y los problemas de amor déjaselos a un musulmán

(VERSIÓN EN CASTELLANO)
Hay un dicho en #Palestina que dice:
‘Come en casa de un judío (porque la comida es deliciosa) y duerme en casa de un cristiano (porque se duerme tranquilamente).’ Y yo añado: acude a un musulmán para arreglar problemas de relaciones amorosas. ¿Por qué digo esto? Lo explicaré en la siguiente historia basada en hechos reales:

Rayab al-Azaiza, el abuelo de mi pareja, era un conocido y confiable taxista que trabajaba, no solo la Franja de #Gaza, sino también Cisjordania y la histórica Palestina (Israel). Su amigo Shye, un judío que vivía en el asentamiento de Gosh Gatif en la Franja, era un cocinero excelente.

Un día Rayab se dio cuenta de que Shye no estaba como siempre. Se le veía triste y preocupado. Rayab le preguntó qué sucedía. “Mi novia se ha enfadado conmigo”, se lamentó Shye.

Entonces, Rayab cogió el taxi y se marchó hasta donde la novia de Shye vivía al norte de Tel Aviv. Durante un tiempo, Rayab hizo de mensajero y, al mismo tiempo, de mediador y apaciguador hasta que, finalmente, la pareja volvió a ser feliz.

Así que ‘come en casa de un judío, duerme en casa de un cristiano y, ante problemas del corazón, déjalo todo en manos de un musulman’.

Recuerda que este conflicto no se solucionará con dos Estados separados, sino con un ÚNICO ESTADO DEMOCRÁTICO.

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(ENGLISH VERSION)

There is a Palestinian proverb that says:
‘Eat at the home of a Jew (because the food is delicious) and sleep at a home of a Christian (because you’ll sleep peacefully).’ And I add: Go to a Muslim to solve loving affairs. Why do I say this? I’ll explain it in the following story based on a true story:

Rajab al-Azaiza, my partner’s grandfather, was a well-known and reliable driver that worked, not just in the Gaza Strip but also in the West Bank and the historic Palestine (Israel). His friend Shye, a Jew who lived in the settlement of Gosh Gatif in the Gaza Strip, was a gorgeous cooker.

One day, Rajab realized that Shye was not as usual. He looked sad and worried. Rajab asked him what happened. “My fiancée is angry with me,” lamented Shye.

So Rajab took his taxi and went to where Shye’s fiancée lived, north of Tel Aviv. For a time, Rajab worked as messenger and, at the same time, as a mediator and appeaser, until, finally, the couple returned to be happy.

So ‘Eat at the home of a Jew, sleep at a home of a Christian and before loving problems, leave everything in the hands of a Muslim’.

Remember that this conflict will not be solved with 2 separated states, but with ONE DEMOCRATIC STATE.

maral-malka

Maral (a Jewish woman) and Mahmoud (a Muslim man) got married last August 2014 in Jaffa. Maral (una mujer judía) y Mahmud (un hombre musulmán) se casaron el pasado mes de agosto de 2014 en Yafa.