Negligencia médica israelí con un discapacitado

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Ayyub Atala ha cumplido la mayoría de edad en una cárcel israelí. Fue detenido con apenas 16 años cuando volvía de ser operado en Eslovenia. Una organización le ofreció cobertura médica totalmente gratuita y la colocación de una pierna ortopédica en lugar de la que había perdido en un bombardeo israelí sobre Beit Hanun (Franja de Gaza) en 2008.

El joven palestino tenía todos los papeles en regla. La coordinación necesaria en estos casos había sido aprobada por Israel, así que viajó a Eslovenia donde estuvo 23 días y volvió, aterrizando en el aeropuerto israelí de Ben Gurion. Del aeropuerto salió sin problema alguno y se dirigió hacia el paso de Erez-Beit Hanun para entrar a Gaza. Allí su familia le esperaba, con muchísimas ganas de verlo de nuevo caminar.

“Mi hermano y yo éramos  uña y carne – nos cuenta su hermano Mohamed, casi de la misma edad- Viajó a Eslovenia para ser operado y despues de 23 días fuimos a esperarlo al paso de Erez, felices, muy felices. Veíamos como la gente recibía con alegría a los suyos, pero Ayyub no llegaba y nosotros seguimos esperando hasta las 2 de la tarde. Entonces uno de los que llegaron nos preguntó si éramos la familia de Ayyub porque había visto cómo los israelíes le detenían.”

Las palabras finales se ahogaban en la garganta de Mohamed que rompió a llorar silenciosamente.

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Ayyub durante su tratamiento médico en Eslovenia. Foto cedida por la familia.

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Ayyub con su pierna ortopédica.

Amna, la madre de Ayyub, sabe que su hijo sufre en la cárcel, que los dolores en la pierna que le fue amputada continúan y que los soldados solo le dan aspirinas de forma ocasional. 

Ayyub pidió en la cárcel que le colocaran una prótesis [porque la otra se la destruyeron los israelíes en el interrogatorio] pero lo rechazaron“. Cuenta la madre con la mirada cada vez más perdida.

“Pero, ¿habéis hablado con alguien de derechos humanos?”, le pregunto.

“Fuimos a las organizaciones de derechos humanos, Addameer, Al Mezan, la Autoridad Nacional Palestina… pero no han hecho nada hasta ahora”, explica la madre.

Nos levantamos para marcharnos de la casa cuando la madre de Ayyub se desmaya y cae al suelo.

La impotencia es mucha y las explicaciones inexistentes. Sin embargo, así fue. Ayyub llegó de una operación que le devolvía la vida, la libertad, la juventud robada, pero terminó encerrado en una cárcel israelí sin razón alguna.

Y de Beit Hanun, al norte de la Franja de Gaza, vamos a la zona del Ramel de la ciudad de Gaza al Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR). Tengo muchas preguntas, pero sobre todo, tengo una: ¿Por qué los israelíes detuvieron a un joven palestino de 16 años con una pierna ortopédica? Y así nos lo explica Rayi A-Surani.

“El caso de Ayyub es único y muy especial. Él obtuvo el permiso para salir y para volver a través del aeropuerto de Tel Aviv sin interrogatorio alguno, esto demuestra que su arresto fue algo arbitrario. Fue en el paso de Erez cuando lo pararon e interrogaron. Fue acusado por algo muy confuso tras lo que ha sido sentenciado en un tribunal militar israelí y enviado a prisión.

La extrañeza del asunto no nos sorprende. Israel es famoso por violar los tratados internacionales e incluso los derechos humanos cuando se trata de doblegar a los palestinos. Durante el interrogatorio los soldados no dudaron en destrozarle a Ayyub la prótesis recién implantada por lo que su capacidad de movilidad en la cárcel es casi nula.

No es la primera vez que las organizaciones de derechos humanos apuntan a Israel por ignorar la atención médica necesaria para los presos palestinos. La negligencia médica es una violación de los derechos humanos y en muchos casos se llega a definir como tortura.

En lo que va de año dos presos palestinos, Abu Hamdiya y Arafat Jaradat, han muerto en cárceles israelíes consecuencia de esta negligencia médica. Hamdiya murió porque el cáncer que sufría se extendió por su cuerpo de manera irreversible. En varias ocasiones avisó a los guardianes israelíes de fuertes dolores de garganta, pero nunca recibió el tratamiento adecuado. Arafat Jaradat falleció tras ser expuesto a violentos interrogatorios tras los que no recibió la atención médica necesaria.

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Gaza: vivir sin electricidad

gaza in darkness

Esos malditos cortes de luz.

 

Esos malditos cortes de luz que te dejan colgado en medio de un directo para la tele.
Esos malditos cortes de luz que te cortan la conversación con tu madre en el skype.
Esos malditos, malditos, cortes de luz.

En la Franja de Gaza es lo que más odian sus habitantes porque vivir sin electricidad limita muchas de las tareas diarias: poner la lavadora, usar los electrodomésticos, que la nevera funcione, leer, estudiar, ver la televisión… 

Si fuera cuestión de unas pocas horas o unos pocos días la cosa sería diferente.

Los cortes de luz en la Franja vienen sucediéndose diariamente desde que en 2008 Israel bombardeara la central eléctrica. Pasada la guerra, la central funcionaba con muchas dificultades y no llegaba a aportar la energía suficiente para sus habitantes. Todavía hoy en 2013 no se ha podido reparar debido al bloqueo israelí que no permite hacer llegar los materiales necesarios, donados por ciertos países.

Los cortes se establecen en turnos de 8 horas, por barrios. Aunque pueden variar y el corte puede pillarte por sorpresa. A veces, si el barrio no consume mucha energía y no se pasa de su cupo puede tener electricidad durante más de 8 horas seguidas. Pero también puede suceder lo contrario, que tenga cortes de hasta 16 horas seguidas. Así que los cortes de luz siguen, en la práctica, el sistema del “nunca se sabe”.

Muchas casas cuentan ahora con UPS, baterías que se cargan durante los turnos de luz y luego pueden hacer funcionar (dependiendo de la capacidad de carga que tengan) ciertos electrodomésticos o luces de la casa. Los más normalitos pueden aportar energía para unas 4 ó 5 luces de la casa, una televisión y el teléfono, también permite cargar los móviles. Estos cuestan 250 dólares, así que, los hogares que cuentan con UPS son pocos, teniendo en cuenta que la vida de las baterías de estos aparatos no es proporcional al precio. El nuestro nos ha durado solo 5 meses.

Lo más habitual es tener un motor. El motor, con su sonido ensordecedor, aporta un poco más de energía, pero nunca lo suficiente para encender la nevera o la lavadora y consume la tan preciada gasolina que desde meses escasea en la Franja.

En todas casas hay velas extra, linternas, frontales y, por supuesto, los móviles que lo permitan tienen instalado un programa que hace de linterna. Es muy útil.

Sin embargo, todos estos apaños son… insuficientes. Imaginad la nevera sin funcionar o, lo que es peor, estropeándose cada dos por tres por las idas y venidas de electricidad o los vaivenes de tensión.

Es verdaderamente sorprendente cómo sobreviven año tras año de bloqueo los habitantes de la Franja de Gaza.