Lo que nos lanzó Israel durante la guerra…

Porque no solo fueron misiles, obuses… sino también bengalas luminosas que iluminaron el cielo de una forma casi apocalíptica produciendo un estruendo tan fuerte como cualquier misil o incluso barriles. Estas son algunas fotos de una pequeña colección de restos del obuses y misiles que el Ejército israelí lanzó durante la última agresión en la Franja de Gaza.

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Barril lanzado por el Ejército del Aire israelí que no llegó a explotar. Los bombardeos con barriles provocan cráteres impresionantes, además de provocar mayores daños a su alrededor y, por supuesto, mayor número de víctimas al estar llenos de bolas de metal y otros objetos pesados.

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Barril lanzado por el Ejército del Aire israelí que no llegó a explotar. 

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Restos de misiles, obuses de diferentes tipos, cartuchos, etc. usados por el Ejército israelí en la última guerra en Gaza. 

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Restos de un misil inteligente lanzado por el Ejército israelí durante la última guerra en Gaza. 

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Probablemente resto de un misil que propulsa bengalas luminosas que iluminan grandes espacios. Usados por el Ejército israelí en la última guerra en Gaza. 

Cómo la situación egipcia afecta a la Franja de Gaza

Egipto es a Gaza lo que el agua a las plantas: si dejas que corra el aire y le pegue el sol, la planta crece y prospera; si, en cambio, la encierras y no le das agua, se marchita. Cuando los Hermanos Musulmanes subieron al poder en Egipto hace un año muchos pensaron que eso traería una bonanza para la Franja de Gaza donde gobierna Hamas, primos hermanos de los HHMM. Cuando Al-Banna creó la hermandad musulmana una de las causas principales de su movimiento después de la liberación del país de los ingleses era la causa palestina.

¿Qué ocurrió?

Ocurrió que en la Franja de Gaza, sí, hubo un momento de limitado alivio para aquellos que querían salir de la Franja por el paso de Rafah, acompañado -durante ese año de mandato de HHMM- de algunos momentos de cierres siempre debido, según los egipcios, a una situación agravada por los ataques de hombres armados en el Sinaí (ataques que a veces terminaban con la vida de varios soldados egipcios o con secuestros de turistas). Después, vino la huelga, el parón de los soldados egipcios en el Sinaí que pedían refuerzos que nunca llegaban y decidieron no trabajar… por lo que el paso de Rafah, una vez más, se cerró, encerrando a los palestinos de la Franja de Gaza y dejando a miles sin poder volver a sus casas, durmiendo en parques y -los que podían costeárselo- en hoteles de la ciudad egipcia El Arish, la más cercana a la frontera de Rafah. Ocurrió, asimismo, que Mursi no cumplió con todas las expectativas de Hamas, pero Hamas no parecía ejercer mucha presión sobre “sus hermanos”. Mientras tanto, esos hermanos se reunían en Estados Unidos o en El Cairo con ministros, enviados especiales y el mismo presidente estadounidense. El FMI (Fondo Monetario Internacional) le dio una buena propina, a la que se añade la bolsa de (millones de) dólares americanos que continuó entregándose al ejército egipcio. Aunque sus tanques y material de guerra en la península del Sinaí, nunca pareció renovarse. Cada vez que uno pasa por los check-points del Sinaí lo que está viendo es, realmente, un museo de la guerra. Dentro de esos polvorientos vehículos blindados hay, seguramente, 5 soldados egipcios sobreviviendo a 60ºC.

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Isabel P./ Paso de Rafah- lado palestino

Con las masivas manifestaciones del pueblo egipcio y, todo sea dicho, la presión del ejército, Mursi ha tenido que abdicar. Esto ha ocurrido hace a penas dos días y hoy viernes, todavía a la espera de ver lo que acontece en la capital del mundo árabe, el Sinaí ha ardido. Esta mañana nos despertábamos con la noticia de que grupos armados han organizado un masivo ataque contra más de 10 puntos de control diferentes, entre ellos el cuartel de seguridad central en El Arish. Dichos grupos armados son, como a veces se les llama, salafistas o beduinos. Se concentran y organizan en la gran meseta del Sinaí, infranqueable para el ejército egipcio desde hace años y, por lo tanto, como medida preventiva se cortan las carreteras para evitar desgracias.

Así pues, hoy nos encontramos con un escenario algo excepcional: todo el Sinaí está en alerta y, de nuevo como medida preventiva, se ha cerrado el Paso de Rafah, única vía “oficial” para la salida y entrada de la Franja de Gaza. Miles de palestinos están, una vez más, atrapados en el lado egipcio y los que no pueden salir se han vuelto a sus casas a esperar. Mientras la alarma continua, los egipcios siguen destruyendo túneles llamados por Hamas: pasos subterráneos. Si el paso de Rafah son las vías respiratorias de la Franja, los túneles (excavados por palestinos no solo para el paso de humanos, sino también de bienes y mercancías necesarias para la vida en Gaza) son las vías circulatorias. Si su destrucción continúa, muchos temen que en la Franja comience una crisis como la que se sufrió en 2008, justo antes de estallar la guerra, esa fatídica guerra que lanzó Israel contra la Franja.

Los menos escuchados son, quizás, los beduinos del Sinaí. Grupos tribuales que han sido castigados duramente por el gobierno egipcio durante años. Siempre que paso por el Sinaí me gusta hablar con ellos sobre la situación. En 2010 me contaban que preferían mil veces a los israelíes que, por lo menos, les pagaban bien y les respetaban como mano de obra. Con esto, podemos llegar a entender la ira que encierran contra el gobierno esclavista y, todo hay que decirlo, contra un gobierno que les privó de lo que era suyo: el mar Rojo, sus tierras… Su vida. No quiero justificar ataques ni derramamiento de sangre, pero esto es lo que hay. Hace dos meses volví de nuevo al Sinaí, los convoys militares para extranjeros (no para palestinos, aunque también sean extranjeros) de nuevo se habían instaurado. El primer día, varias niñas beduinas -que venden pulseras a los turistas- cantaban lo que era una canción de odio hacia los egipcios y amor hacia los palestinos y su causa. No era divertido, pero sí muy significativo.

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Isabel P./ Gazatíes esperando para coger gasolina

Y, mientras escribo esto, las crisis se agudizan en la Franja de Gaza. Cuando se habla de crisis -material- en este contexto nos referimos a falta de: combustible, material de construcción, electricidad, bienes de primera necesidad y alimento. La crisis de alimentación es continua, teniendo en cuenta que el 80% de la población de la franja dependen directamente de las ayudas ofrecidas por la UNRWA (Oficina de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado Palestino). Pero se acrecentó debido al recorte que sufrieron a principios de este año 2013. Ahora solo se reparten ayudas una vez cada dos o tres meses…

La crisis de combustible, de gasolina o gasóleo, ha sido algo más paulatina. Prácticamente la totalidad de combustible entra en la Franja a través de los túneles, pero si estos se cierran no entra ni una gota. Los camiones cisterna empezaron a aparecer por las estaciones cada vez con menos frecuencia, mientras colas de coches y personas con sus bidones comenzaron a ser el día a día en la franja. Hoy por hoy esta escena es tan frecuente como ver a la gente ir a comprar al zoco. La gasolina se utiliza en la mayoría de los coches privados y en las casas para los motores que aportan electricidad cuando la luz se corta. Esto ocurre en turnos diarios de 8 horas de cortes de electricidad. El gasóleo lo usan los taxis y aquí lo llaman “solar”.

Hace dos días entraron camiones cisterna provenientes de Israel por el paso de Karem Abu Salem que permanece cerrado la mayoría de las veces. El precio del combustible israelí es más del doble del precio que hasta ahora teníamos en la franja: 1 shekel/ litro de solar egipcio- 5 shekel/ litro de solar israelí… 2 shekel/ litro de gasolina egipcia- 7 shekel / litro de gasolina israelí. El otro día, al coger el taxi de la productora vimos que no era el mismo coche, el conductor nos dijo que había tenido que pedir el coche a un primo porque él se había quedado sin gasolina. Otro día, el taxi marchaba a trompicones porque había metido a saber qué tipo de gasolina hecha en casa.

En cuanto a la crisis de material de construcción, ha sido más bien repentina debido al cierre de los túneles por donde entraban más de 3.000 toneladas de material cada día. Por el citado paso de Karem Abu Salem solo entra material israelí destinado a proyectos de las Naciones Unidas. Esto ha provocado que muchas personas tengan su casa a “medio hacer”, que muchos estén durmiendo en casas inacabadas o en chabolas al lado de la casa en obras. Menos mal que no estamos en invierno. Menos mal que la vida sigue y lo último que se pierde es la fuerza y la esperanza.

Gaza después de noviembre 2012

Gaza después de noviembre 2012

Este gráfico muestra muy claramente las víctimas que ha habido desde el cese al fuego del 21 de noviembre del pasado año 2012. Tras varios diálogos llevados a cabo en El Cairo y en Tel Aviv, tanto Israel como la resistencia armada en la Franja de Gaza se comprometieron a un alto el fuego que pondría fin a la agresión israelí comenzada el 14 de noviembre. Ocho días en los que más de 190 palestinos murieron y más de 1000 resultaron heridos. Sin embargo, Israel está continuamente violando el cese al fuego y, así, tenemos hasta ahora:4 palestinos muertos y 91 heridos, 63 ataques con disparos (contra pescadores que faenan en el mar o agricultores que trabajan cerca de la línea divisoria), 13 incursiones israelíes en la Franja (arrasando campos y destruyendo cultivos), 30 ataques de la marina israelí contra barcas pesqueras palestinas).