Brigadas del Amor Imposible #Gaza

M. llega a casa, le hemos preparado una sorpresa: un buen café espresso y unos dulces. Pero M. no levanta la vista del móvil.

Su entrecejo se arruga cada dos minutos. Está chateando con ella. Su amor. Su amor imposible. Nosotros hemos hecho lo posible para que se sienta bien hoy. No es fácil estar pensando todos los días sobre la misma decisión: ¿lo dejamos o no?

M., como la inmensa mayoría de jóvenes de la franja de Gaza, se topó con ella por casualidad en la calle. El resto, el acercamiento, abrirse el corazón mutuamente, conocerse, amarse, llegó de la mano de las tecnologías, del Facebook.

Tras meses, en los que además M. ha estado yendo al gimnasio para refigurar su delgadísima figura, M. y ella tienen la certeza de que lo suyo es imposible. El padre de ella nunca lo aceptará como yerno y M. no tiene dinero suficiente para convencerlo de lo contrario.

Un significativo número de los intentos de suicidio que se dan en la franja tienen como raíz la depresión por un amor imposible. Unas veces porque la familia de ella rechaza que se casen, otras porque la familia de él no lo permite… pero, sin lugar a dudas, el fundamento estriba en la carencia de solvencia económica. El desempleo golpea al 60% de los jóvenes gazatíes. Es una de las consecuencias de los años de bloqueo israelí.

Otro gazatí, O. le comentó ayer a su padre que quería pedir la mano de una chica. Con ella ha estado chateando, viéndose, paseando discretamente, desde hace cuatro años. O. acaba de terminar la universidad y está sin trabajo. Su padre le dice que no puede pedirle la mano. “¿Con qué dinero? -le pregunta- ¿Crees que yo puedo mantener a tus hermanas y hermano y también pagarte este compromiso y una futura boda?”.

O. ha entrado en estado de depresión por amor imposible. Ella le dijo que se diera prisa porque su primo había llegado a casa para pedir su mano.

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Graffiti en un muro de la franja de Gaza: “Brigadas del Amor Imposible”. Foto: Isabel Pérez (2013).

B. tiene el mismo problema que O. con la dificultad añadida de que es un beduino. Un beduino con un título universitario, pero cuyo padre nunca le prestará el dinero que necesitaría para firmar el contrato de matrimonio con su yerno. Y, B., la ama, la ama con toda el alma. Igual que ella quien ha rechazado cualquier petición de mano hasta el momento. No sabe hasta cuándo podrá seguir haciéndolo.

Historias así oigo cada día… En Gaza se están formando las Brigadas del Amor Imposible.

 

 

 

Gaza, enfermada

“En Gaza, la gente ha llegado a una fase en la cual no son capaces de expresar nada y se muere. De repente. Cada dos días oímos noticias sobre un joven muerto, en la flor de la vida, sin enfermedades ni síntomas. Pero nos olvidamos de la gran enfermedad que se llama ‘Gaza’ y que llena a la persona que la padece de dolor y una gran tristeza”.

Este es el post que acabo de leer en la cuenta de un gazatí que vive en Gaza, por supuesto. Los que están fuera lo están porque, seguramente, han sabido escapar de dicha enfermedad a tiempo. Se lo debemos perdonar.

Mientras todo el mundo habla del caprichoso #BlackMonday, en la franja los jóvenes se ven abocados a un #futuro_negro, no un lunes, un futuro.

Como dice el post, cada dos días nos llegan noticias de un joven muerto. Él no menciona la palabra ‘suicidio’ pero lo más probable es que se refiera a eso. La semana pasada, un hombre se quitó la vida en la zona central de la franja. Noticias como ésta aparecen en las portadas de agencias de noticias palestinas cada mucho y no siempre que sucede, porque la familia no quiere que se haga público.

O, en cambio, puede ser que lo que quiera señalar es que cada dos días un joven muere de repente porque se le ha parado el corazón, le ha dado una trombosis… Eso ocurre en Gaza, y cada vez más. Casi nunca hay explicaciones o razones de índole médico para la familia que, al final, dirá que ese ha sido su destino.

También cabría hacer otra lectura, situada en el contexto de la actual escalada de violencia, de choques y enfrentamientos diarios entre jóvenes palestinos y soldados israelíes. Ir a la Línea Verde a manifestarse es un suicidio, pero los jóvenes van y mueren disparados.

“No sé más cómo podéis pedir a la gente que viva mientras vosotros les ofrecéis todas las razones para morir”… finaliza el post.

En Gaza, todo el mundo se enfrenta al bloqueo y la ocupación con resiliencia, pero también se sufre la división política interna que es como poner todos tus ahorros en una cuenta y que al final te los roben.  Es desesperante.